CARTA A MIS HIJAS
A finales de los años 80, Lieserl Einstein, hija del célebre genio, donó 1.400 cartas escritas por su padre a la Universidad Hebrea con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte. Hace poco debí leer cartas que Albert Einstein había dedicado a su hija Lieserl. Una de ellas conmovió mi ser y desde ese sentimiento sentí la necesidad de publicarla, en el convencimiento de que me representa vivazmente en mi concepción del amor y lo que siento día a día por mis hijas. La carta dice así: “Cuando propuse la teoría de la relatividad muy pocos me entendieron y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo. Te pido, aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación. Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ah...