viernes, agosto 23, 2013

EL FUTURO


Y se muy bien que no estarás.
No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.


No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.







Me enojaré, amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones, pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás
y diré las cosas que se dicen
y comeré las cosas que se comen y soñaré los sueños que se sueñan.


Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí afuera en ese río de calles y de puentes.




No estarás para nada,
no serás ni recuerdo
y cuando piense en ti,pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti

domingo, agosto 18, 2013

La lenta máquina del desamor...
La lenta máquina del desamor,
los engranajes del reflujo,
los cuerpos que abandonan las almohadas,
las sábanas, los besos,
y de pie ante el espejo
interrogándose
cada uno a sí mismo,
ya no mirándose entre ellos,
ya no desnudos para el otro,ya no te amo
mi amor.

martes, agosto 13, 2013

Todos sabemos que los médicos trabajan fuera y dentro de la clínica, con una conducta higiénica ejemplar. 

En cambio, los coaches guardamos nuestros juicios y ayudamos a hacer crecer a las personas sólo cuando hacemos una sesión de coaching. Fuera de eso, somos personas: con opiniones, con voluntades, con valores, con ideas, con sueños, con virtudes, con defectos, con alegrías, con tristezas, con ganas de vivir

Este detalle no se debe olvidar.

Curiosamente, algunos coaches al ayudar a las personas, se creen que pasan a la categoría de dioses, y abusan mucho de su papel de coach. Algunas ocasiones me encuentro coaches que cuando no están en una sesión, siempre hablan como si fueran el cura de una parroquia; como como si fueran jueces del bien y del mal; como si fuera indispensable contar con su sabiduría a cada momento.

Antes que coach, me he formado como profesor, con una maestría, con formación complementaria en sistemas de la información, con habilidades de marketing, comunicación, liderazgo, etc. 

Todo ese valor, lo aporto como persona en cada una de mis relaciones, y me permite dar mi opinión constructiva de cualquier cosa que me rodea. Me cuesta entender cuando converso con algún coach que me pide no poner en duda ninguno de sus comentarios, como si no tuviera juicio como persona.


Creo que algunos coaches se han confundido de profesión, y deberían formarse para predicar alguna religión. Eso, o posicionarse en un nuevo segmento: el coach predicador. Mientras, yo creo y  comparto que los coaches lo somos en las sesiones de coaching. Fuera de eso, somos personas comunes y corrientes.

miércoles, agosto 07, 2013

La Traición y sus Emociones.

Ante una traición hay tres áreas fundamentales que se ven afectadas: Primero los pensamientos, pues la persona traicionada está todo el tiempo "rumiando" lo ocurrido y esto afecta su funcionamiento normal.

Segundo, las emociones, pues ante la traición, el individuo se siente enojado, ridiculizado, ya que es difícil asimilar "que alguien que nos quiere puede traicionarnos", esto provoca sentimientos de victimización y hay quienes padecen incluso ansiedad y depresión.

Por último, se ven afectadas las conductas. "Es común que cuando una persona experimenta un proceso de traición tenga reacciones de extrema agresividad hacia la persona que la traicionó. En la relación de pareja, por ejemplo, se vuelve hipervigilante de todo acto que la haga sentir o pensar que la persona le está traicionando nuevamente".

En consecuencia, explica Rocha, se ve afectada la forma en que las personas se vinculan cotidianamente con quien las traicionó e incluso con los demás, pues se da un efecto dominó y que se esté en un estado de alerta con los demás.

En muchos casos, señala la psicóloga, la persona traicionada busca desquitarse: "Quiere vengarse para sacar su enojo y su frustración".

El perdón

Un paso muy importante para sanar es el perdón. Pero, precisa Rocha, el perdón no debe ser mal entendido, pues se cree que perdonar significa que habrá una reconciliación y esto no necesariamente es así.

"La reconciliación involucraría a dos personas: el que traicionó y el traicionado. En cambio el perdón es un proceso más personal.

Tampoco significa olvidar o minimizar el daño. Se trata de un proceso que implica, en principio, tratar de dejar de lado la venganza, porque esto sólo daña más, así como los pensamientos rumiantes, que implican un desgaste emocional y además generan un sentimiento de desamparo".

La persona traicionada, indica Rocha, debe analizar las circunstancias bajo las cuales vivió la traición y debe dimensionar las circunstancias y las razones por las cuales se dio este proceso de traición y asumir la responsabilidad de lo ocurrido, pues tanto quien traiciona como quien es traicionado tienen responsabilidad.