viernes, junio 28, 2013

REDISEÑO LABORAL

Muchos de mis clientes en mis procesos de coaching vienen principalmente porque quieren cambiar su vida. No les gusta la actual, se sienten apáticos, “aburridos”, sin ganas, desmotivados, etc. Me indican que buscan una profesión o una carrera profesional que les satisfaga plenamente, que les llene, que colme sus necesidades y deseos de volver a sentirse vivos, con ilusión.

Normalmente no es un problema de aptitud, sino de actitud y sobretodo de falta de claridad (visión) sobre qué es lo que desean realmente, sobre cómo pueden conseguir sus objetivos, sobre cómo pueden llegar a descubrir cuál es esa profesión que les haría ser felices y cómo poder alcanzarla.

Cuando un cliente me dice que quiere hacer algo diferente en su vida, que quiere cambiar pero que no sabe muy bien cómo ni a qué, es cuando los coach nos ponemos a trabajar en busca de ese objetivo de nuestro cliente, con el fin de concretarlo y hacerlo visible, ayudándole a marcarse hitos con los que conseguirlo.

Hoy en día, es bastante común encontrarse con compañeros, amigos, colaboradores, etc., que se sienten desmotivados, frustrados en su actual trabajo. No son felices, no les apasiona, simplemente están ahí porque por diversas circunstancias personales, familiares, profesionales, etc., determinaron que “cayesen” en este o aquel puesto laboral y ahí se quedaron.

Nuestro trabajo como coach (ante un cliente con esta demanda) consiste en ponerle consciencia, claridad de ideas y motivaciones, guiando a nuestro cliente hacia el descubrimiento de qué es lo que quiere hacer y cómo puede realizarlo.

Para ello, el cliente debe identificar qué es lo que más le motiva hacer, qué actividad es aquella que le gustaría hacer sin cansarse, sin desmotivarse, qué le gusta hacer (incluso en su tiempo libre) es decir, aquello que realmente le apasiona. Es muy importante identificar esa actividad que realmente nos gusta y con la que “nunca miramos el reloj”, que nunca nos cansa.

Una vez identificado aquello que “apasiona” a nuestro cliente, debemos descubrir cuáles son sus puntos fuertes, sus talentos. Aquellos dones naturales que vamos a convertir en fortalezas. Existen herramientas en el mercado para determinar qué o cuales destrezas o talentos predominan en nuestros clientes. Aunque normalmente ellos saben muy bien cuáles son sus dones, cuáles son sus talentos, qué es lo que mejor se les da hacer.

Este punto es muy importante, ya que para poder conseguir “las fortalezas” de nuestro cliente a través de un proceso de aprendizaje y entrenamiento, éste debe estar totalmente alineado con sus talentos. En caso contrario, con el paso del tiempo, volverá a la situación de desmotivación y apatía inicial a este proceso.

Debemos tener mucho cuidado en desarrollar un proceso de trabajo con nuestro cliente orientado hacia algo en lo que nuestro cliente no tiene un verdadero talento, ya que como consecuencia no alcanzará la excelencia y por tanto habrá otros que lo hagan mejor que él y como resultado llegará la frustración. 

Nuestro objetivo es descubrir en qué es sobresaliente nuestro cliente. “Toda persona, por insignificante que sea, es superior a otra en algo. Mi mérito está en ayudarle a descubrirlo.”

Por tanto el siguiente paso será ayudar a mi cliente a descubrir sus potencialidades, sus talentos. Una vez que tiene claro cuáles son estos talentos, le ayudo a descubrir qué aprendizaje y qué entrenamiento debe realizar y dónde poder realizarlo (lógicamente debe encontrar “el mejor” para que sea él quien le enseñe).

Pensemos que denominamos fortalezas (excelencia) al resultado de una fórmula muy sencilla: aprendizaje+entrenamiento+talento, todo ello aderezado con la actitud de superación, constancia y dedicación.

Por tanto, ya tenemos identificado qué es lo que apasiona a mi cliente, cuáles son sus potencialidades, ahora nos quedaría relacionar ambas cosas (que deben estar en sintonía) e identificar qué o cuáles son las profesiones que se adaptan a este perfil. 

Por último estaría el tema, no por ser el último es menos importante, y es el de los principios fundamentales. Semánticamente podemos hablar indistintamente de Principios o de Valores cuando estos últimos están en sintonía, están alineados con los primeros (leer artículo anterior sobre "¿Y a ti qué te mueve, los Principios o tus Valores?").

En último lugar debemos identificar qué Principios fundamentales (o Valores) son los que gobiernan nuestra vida y alineados a éstos es cuando debemos elegir nuestra nueva profesión o actividad a desarrollar y elaborar un plan de acción. 

El “Éxito” está garantizado.

domingo, junio 23, 2013

CARICIAS Y AMOR





Uno de los problemas más comunes que enfrenta nuestra cultura es la incapacidad de darle un significado preciso y relevante a las caricias. La sociedad sufre "hambre de piel" causada por el prejuicio y la trampa mental que todos tenemos a tocar y ser tocados; es decir, nos animamos a mirar y a hablar mucho pero no a tocar, como si el sentido del tacto hubiera caído en desuso.
 
Muchos hombres y mujeres asocian a las caricias con un acto que sí o sí es la antesala de una relación sexual, confundiendo afecto con sexo. De esta forma, al ser acariciados, pensamos exclusivamente en orgasmos o en cuerpos desnudos. Generalmente, las caricias son consideradas como técnicas indispensables para lograr la excitación del otro, pero se desconoce el poder real que encierran en sí mismas. 

Todos nosotros necesitamos ser acariciados, todo nuestro cuerpo físico y nuestra alma está necesitada de caricias. La ausencia de caricias termina lastimando nuestro yo, haciéndonos recurrir a estímulos o acciones que concluyen enfermando al ser humano aún más, como ser:

El que no fue acariciado tendrá un déficit afectivo y buscará satisfacerlo de distintas maneras, como ser:
Abrazan y asfixian. Se pegotean. Se aferran de tal manera que quitan el aliento.
Acarician agresivamente y al dar la mano la estrujan con fuerza.
Creen que todo contacto es sexual. Para ellos las caricias no existen y son sólo técnicas para manipular el
cuerpo de otro.

Aquellos que no fueron abrazados, no tienen la capacidad de abrazar, y desconocen los distintos tipos de caricias que podemos darnos y expresarnos, y que nos pueden ayudar a sanar. 

Nuestra piel es como un radar capaz de captar lo que surge del otro. A través del tacto sabemos, sentimos si nuestro compañero/a quiere estar con nosotros o no, si está excitado, aburrido o indiferente. Al comienzo de una relación aparecen las caricias que nos hacen sentir aceptados, queridos, pero con el paso del tiempo van menguando, y esa sensación de protección y de "alimento" que recibíamos a través de ellas se va perdiendo. Los hombres no hemos interpretado ni asimilado lo que es una caricia afectiva, y por eso, uno de los grandes problemas de muchas parejas es que han perdido la capacidad de acariciarse, de tener contacto.

A lo largo de la vida vamos teniendo distintos tipos de contacto: cuando acariciamos un perro, cuando nos chupamos los dedos, cuando nos secamos con la toalla después de la ducha, cuando nos ponemos crema. Si mantenemos esta capacidad de abrir nuestro cuerpo al otro y de aprender a ampliar nuestros sentidos, nuestra vida sexual será enriquecida grandemente.

b)         Caricia afectiva: la caricia afectiva significa "estamosjuntos en esto". Necesitamos establecer en nuestroshogares una atmósfera familiar donde las caricias fluyan naturalmente. Muchas personas se han privado de la caricia afectiva porque nunca la recibieron de sus padres; hay gente que cuando es saludada o besada, tiene en su cuerpo una sensación extraña ya que no está acostumbrada a ser tocada. Otra gente fue abusada en su infancia y no siente nada cuando es tocada o acariciada por su compañero; no siente porque su mente cae en la trampra de creer que un mimo es algo monstruoso. No siente placer pero tampoco siente dolor, y así entonces se evita el malestar no sintiendo nada.

Ken Blanchard, un líder muy importante, descubrió por qué los japoneses trabajan en equipo a nivel ejecutivo. Todos los asistentes que concurren a una charla empresarial, al finalizar la misma, deben tener un contacto físico entre sí durante no más de diez segundos. Ese roce es un símbolo que representa "yo estoy con vos en esto". A través del contacto se gana seguridad.

La gente acariciada vive más y feliz. La caricia es agradable, ahuyenta la soledad, aquieta los miedos, abre la puerta a los sentimientos y fortalece la autoestima.

c)   Caricia curativa: la licenciada Cavagn sostiene que cuando se toca corporalmente a otro con fines terapéuticos, se levantan emociones, se crean compromisos, se requiere presencia e inclusión en ese vínculo, entrega, respeto y consideración por el otro, como alguien valioso a quien se intenta comprender y ayudar.

James Lynch estudió a las víctimas de ataques cardíacos en una sala de cuidados intensivos y concluyó que a muchos de los pacientes se les normalizaba el pulso mientras la enfermera les tomaba la mano, pero este aminoraba rápidamente cuando ella se alejaba. También está comprobado que la tasa de mortalidad en adultos no casados es de dos a cinco veces superior a la de los casados, ya que estos son más acariciados.

Siempre que recibimos un abrazo nos sentimos mejor, y al pasar momentos difíciles sentimos alivio cuando alguien nos toma de la mano. Una caricia, una mano en el hombro, una palmada en la espalda pueden valer más que cinco millones de palabras porque fuimos hechos para ser abrazados.

Tomémonos un tiempo para conocer nuestro cuerpo, estemos en contacto con él y seamos sensibles a sus necesidades. Nuestro cuerpo entero se manifiesta, nuestro cuerpo habla y las caricias sanan.

Aprendamos a acariciar y a dejar que otros nos acaricien. Eliminemos la trampa mental de pensar "yo no necesito a nadie ni nada".


jueves, junio 20, 2013

VIVIR...PARA AMAR



“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre.” (Mahatma Gandhi)
Lo que nos pasa en determinados contextos, probablemente nos pasa en todos los ámbitos, todo el tiempo, aunque seguramente en distintas proporciones.
Lo que nos pasa en determinadas circunstancias es posible que nos pase a lo largo de la vida, aunque quizás en distintas intensidades.
Podemos disfrutar de las cosas que hacemos, de los proyectos que emprendemos, al enfrentar cada desafío, al aprovechar cada oportunidad. Y también podemos vivirlos con dramatismo, queriendo que éstos terminen y se acaben pronto.
Hay una elección muy profunda que todos tenemos que hacer y que implica asumir la responsabilidad de llevar una vida protagónica y esto implica y conlleva el elegir de qué manera abordar las distintas circunstancias de la vida.
Podemos elegir y de hecho lo hacemos todo el tiempo, aún cuando hacemos lo que otros esperan de nosotros o seguimos su criterio. Está en nosotros la capacidad de celebrar la vida o padecerla.
La vida va a transcurrir igual, contra lo cual no podemos hacer nada, son parte de las reglas de juego que tenemos que aceptar.
La vida va a transcurrir igual, la vivamos como una experiencia maravillosa y llena de oportunidades de aporte y contribución o como una sucesión de momentos dolorosos e incómodos.
Lo mismo que nos sucede y experimentamos al hablar en público nos puede pasar al entrar al altar el día del casamiento, el día del nacimiento del primer hijo y podríamos seguir enumerando situaciones, a los ojos de la mayoría de las personas, “felices”, que podríamos padecer por no darnos cuenta de nuestra capacidad para elegir nuestra respuesta ante toda circunstancia.
No hay recetas para disfrutar de la vida pero indudablemente hay principios que nos ayudan a apreciarla y a vivirla con sentido y plenitud. Conocernos mejor a nosotros mismos, desarrollar relaciones interpersonales profundas, llevar un estilo de vida saludable, trabajar en nuestra empleabilidad, ser pacientes con los demás y, principalmente, con nosotros mismos, ser agradecidos de todo lo bueno que conforma nuestra vida, contribuir con nuestro trabajo a la sociedad y permitirnos  disfrutar de cada logro en nuestro día a día, marcan la diferencia entre los que avanzan en la vida y se sienten protagonistas, de aquellos que se quejan y viven siempre disconformes buscando culpables.
Al igual que lo hacemos cuando comemos, si queremos apreciar los distintos sabores, necesitamos digerir los alimentos despacio, de a uno a la vez, y poner toda la atención en ese alimento e ir en busca del siguiente cuando ya hayamos terminado con este primero. Y así, paso a paso, vamos degustando la comida, disfrutando un momento, valorando la situación.
Conectarnos con el gusto, permitirnos disfrutar de los momentos, adornar la propia alma con personas y actividades que nos enriquezcan, nos permiten transitar la vida como un privilegio del que no nos queremos perder, en lugar de transitarlo como un camino del que nos queremos escapar... anodino, sin sonidos, como película  blanco y negro abandonada.
Somos responsables de elegir nuestra respuesta ante las distintas circunstancias: celebremos la vida y disfrutaremos de cada uno de los momentos por venir.

lunes, junio 17, 2013

ÉXITO Y VALORACIÓN



Desarrollar y mantener una sana autoestima nos posibilita avanzar en dirección hacia lo que queremos y consideramos valioso.
Somos nuestro mayor capital. Sólo cuando nos cuidamos, nos valoramos, reconocemos nuestros talentos y nos tratamos amorosamente, podemos ayudar a otras personas a que también se reconozcan valiosas y aceptarlas tal cual son.
No hay nada tan valioso que nos deba conducir a descuidar nuestro desarrollo integral personal ni a perder la estabilidad anímica y alegría interior.
Nathaniel Branden en su libro titulado como mejorar su autoestima dice: ” La autoestima es la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Tener una alta autoestima es sentirse confiadamente para la vida, es decir capaz y valioso”.

En suma una sana autoestima se caracteriza por:
Sentirse que uno puede valerse por sí mismo (con capacidades, habilidades y recursos)

Sentirse con el derecho y las posibilidades de ser feliz ( confiar en uno y en que la vida nos deparará algo hermoso para cada uno y que está en nosotros salir a su encuentro!) 

Somos lo que hacemos. En la acción concreta comunicamos quienes somos y que es realmente valioso para nosotros.

Aristóteles decía: ” Somos lo que hacemos día a día, de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito”.
 

Una sana autoestima nos impulsará a confiar en que lo mejor en nuestra vida está por venir y salir a buscar lo que queremos con decisión, constancia y voluntad. 
Una sana autoestima nos ayudará y facilitará a lograr los resultados deseados.
Una sana autoestima es un factor clave de éxito…

martes, junio 11, 2013

HIJOS. LÍMITES EN EL AMOR

Cuando los padres (las personas más importantes en la vida de cualquier niño), le dicen constantemente a su hijo que "no puede", "que no es capaz", "que es un tonto", "que su hermano(a) es mejor", etc., el niño lo llega a creer y vive de acuerdo a esas creencias – pudiendo tener una vida de de inseguridad, de fracaso, de soledad, de angustia y de malas relaciones interpersonales, ya que tendrá una autoestima lastimada y se sentirá devaluado, triste e insatisfecho con sus resultados.

Las agresiones verbales y emocionales que reciben los hijos son más comunes cuando los hijos pasan por la etapa de la pre–adolescencia y adolescencia ya que es cuando son físicamente más torpes y descoordinados, cuando son más inestables emocionalmente, más susceptibles, vulnerables y confundidos acerca de los cambios en su cuerpo, su entorno familiar y social y su vida completa. En estas etapas es cuando más apoyo y reconocimiento necesitan los hijos y frecuentemente es cuando menos se los damos. Y, es en esos momentos cuando muchos buscan captar la atención de sus padres, aunque sea de manera negativa, (ya que para ellos, esto es mejor que ser completamente ignorados o criticados), y es por eso que constantemente están desafiando los límites de su familia, de sus maestros y a veces, de la sociedad misma. Esto lleva a que el ciclo de: crítica – rebeldía – crítica – rebeldía – etc. no se rompa y la queja de los padres al tener "hijos inútiles" continúe, (cuando ellos fueron quienes generaron esta situación).

A tus hijos les enseñas límites con tus palabras; pero sobre todo, con tu propio ejemplo. A los hijos se les debe enseñarles a hacerse cargo y responsables de lo que ése límite implica para su bienestar, su educación, y formación. También deben aprender que consecuencias negativas son el resultado de no respetar los límites; pudiendo estas consecuencias ser castigos de acuerdo a su edad y a su condición, como también reconocer que las consecuencias positivas también llegan de una manera amorosa e inmediata.

Pero, muchas veces no solo es el hijo(a) quien se ve afectado, sino a veces los padres también. Cuando los padres predican con el ejemplo y logran que el hijo enfrente las consecuencias negativas de sus actos, frecuentemente los padres también se "castigan" junto con los hijos. Por ejemplo, si la consecuencia es que ya no van a ir al cine, los padres también tendrán que asimilar la consecuencia de ésta decisión ya que ellos también se pueden ver afectados. Sin embargo, al demostrar la importancia de ser congruente con lo que se dice y hace, el niño tendrá un modelo de respeto, (aunque en ese momento por su frustración y enojo, el hijo no lo pueda reconocer).

Es muy loable que los padres quieran menguar y amainar el sufrimiento de los hijos; pero llegará el momento en que no puedan hacerlo y no se dan cuenta del gran daño que se les hace a los chicos cuando no se les deja experimentar, vivir y sentir las consecuencias de su necedad, berrinche y falta de obediencia. Si esta situación se repite muchas veces, es muy probable que como padres estemos contribuyendo a que nuestros hijos se conviertan en adultos, inseguros y temerosos, no comprometidos, "víctimas" de la vida, incapaces de tomar decisiones y enfrentar las consecuencias de las mismas, sin ser personas asertivas e independiente de su pareja y de sus padres.

En resumen, los niños que crecen asumiendo la responsabilidad de sus actos, con sus respectivas consecuencias emocionales, físicas y espirituales; son niños más libres, con un criterio más amplio, con la capacidad y confianza de expresar su opinión y sobre todo, con una autoestima más sólida y con valores socialmente más aceptables.

Dejemos que los niños/adolescentes disfruten sus vidas plenamente; en las buenas y en las malas. Es su vida, a ellos les pertenece y ni podemos ni debemos vivirla por ellos, ni ellos las nuestras. Dejémoslos en libertad de que decidan qué hacer y que asuman las consecuencias; pero no las vivan por ellos.

viernes, junio 07, 2013

«Soy la hoja de un árbol que cayó en un arroyo y que tiene como 

destino el mar, aquella que durante años quedo varada junto a una 
orilla y que a punto estuvo de detenerse allí para siempre. Fluir, ese es 
mi camino, fluir porque la esencia de todo es dejarse llevar por la 
intuición de que lo mejor está por llegar, como si supiera que el destino 
me devolverá con creces un regalo con la apuesta de seguir ese curso 
salvaje y difícil. 


Disfrutar del cálido sol que me golpea cuando cabalgo entre las orillas 
de este maravilloso río donde ahora me encuentro, oír silbar al viento y 
elevarme para evitar los sobresaltos del cauce provisto de ramas y 
troncos que evitarían mi fluir, provocar a todas aquellas hojas que veo 
todavía atadas a sus respectivas ramas y cuyos arboles están podando 
o que atrapados en la enfermedad ven agotar sus días. 

El arcoiris se poso un día en mí y me ilumino como nunca jamás 
pudiese haber imaginado, desde ese día disfruto igualmente la lluvia 
de las tardes templadas que aguardan un suave atardecer, desde ese 
momento mi contacto con el agua fresca de este afluente es más 
intenso y los brotes de felicidad y paz inundan y desordenan de mi 
memoria los habituales momentos de hastío que viví antes de soltarme 
de las ramas de ese otro árbol que me había tomado por suyo. 

Soy solo una hoja, pero potencialmente me siento ya un 
bosque ¿Alguien lo entiende? 


Solo mi amor por llegar a cumplir ese sueño, mi determinación en 
lograrlo, junto con el disfrute del trayecto, proyectan en mí un poder 
increíble. Me siento con fuerzas para continuar, para mostrar a otras hojas y 
juncos que se puede llegar lejos y que los sueños se pueden hacer 
realidad si te lo propones y que posponer o postergar no tienen razón 
con el ahora, con el presente, con la evolución hacia algo mejor, como 
si no supiera que el presente es el pasado (causa) del futuro. 

A veces sueño con un golpe de viento que me permita ganar un año, 
pero me perdería por el camino la posibilidad de disfrutar de todos 
estos parajes tan bellos. 

La vida esta en mí y yo soy mi propia esperanza, ¿que puedo hacer 
contra eso sino fluir? 

Yo solo puedo decir que el simple hecho de fluir,de sentirme libre y de 
haber actuado de acuerdo a mi elección me permite vivir plenamente. 
Con esto no quiero juzgar a las demás hojas, seria muy osado pero sí 
declararlas que mi camino es tan digno o más que el que eligieron ellas 
aferradas a su árbol. 

En ese camino no estoy solo, ya que hay muchas otras hojas a las que 
espera su campo en el cual germinar, a las que deseo lo mejor y que 
puedan cumplir sus sueños. 

Solo espero que si llega ese momento, puedas estar tan cerca como 
para contemplar la belleza de la vida y de la naturaleza en el éxtasis 
del amor, ya que lo habré dado todo, hasta mi muerte por un mundo 
mejor y en el que las hojas de dicho bosque tengan la posibilidad de 
contemplar sin tanto riesgo el océano, sentir su brisa y reconocer el
río en el que encuentren esa divina oportunidad. 




¡Y si la brisa del océano es tan solo una milésima parte de suave como 


ya la siento!,¡y si los pájaros que oigo cantar en mi futuro bosque 

fueran la mitad de los que habitan en mi mente!, ¡y si el silbido de las 
futuras hojas confeccionase una canción cuya melodía estuviese algo 
desafinada respecto a la música que ahora siento, hubiese merecido la 
pena! 

Hoy volví a soñar y me di cuenta que así encontré la fuerza para 
luchar, y que sin ella no podría haber logrado conjuntamente a mi 
determinación fluir tan suavemente. Ha sido un placer detenerme este 
momento y soltarte esto, pero yo debo continuar mi camino.¡ hasta 
pronto!»