miércoles, diciembre 12, 2012

Se hace coaching desde las heridas.

"Amigo, cuéntame sobre tu dolor: hoy tengo deseos de escucharme".
Nemer Ibn El Barud 
  
A veces, en una conversación de coaching ontológico o en otros ámbitos donde nos ponemos en contacto con nosotros mismos, empezamos a descubrir nuestros dolores: nuestras tristezas, angustias, soledades, miedos, frustraciones, desilusiones, resentimiento... Esta experiencia es en sí misma dolorosa. Descubrir, contactar, expresar nuestras propias heridas internas... duele... y también libera.
  
Estamos habituados a evitar el dolor. Si apoyo la mano en una estufa caliente, el dolor hace que rápidamente retire mi mano, y gracias a ésto evito un daño mayor, puedo mantener mi integridad física. En lo psíquico o emocional muchas veces hacemos un movimiento similar: un movimiento que nos lleva a evitar, rechazar, calmar el dolor. Muchas veces huimos del dolor, lo negamos, lo ignoramos. Otras, en cambio, hacemos exactamente lo contrario: nos apegamos a él, lo cuidamos, lo alimentamos, lo mostramos orgullosos, como si fuera nuestro hijo predilecto.
  
Lo que me pregunto hoy, es... ¿Cuántas veces lo escuchamos? Como se escucha a un amigo, que tiene algo importante para decirnos. ¿Cuántas veces nos permitimos morar en nuestros dolores desde la aceptación? Dejándolo que se exprese, sin hacer un solo movimiento de rechazo, huida, apego, justificación...
  
Hay algo especial que sucede desde este lugar. Un lugar en que no me enfrento con mi dolor, no me pongo enfrente, sino al lado, lo reconozco como propio, lo escucho, lo expreso, y... lo suelto. No lo tapo, no lo empujo, no lo niego. Lo dejo libre, lo dejo ser en mí, me dejo ser en él.
  
¿Cuántas veces escuchamos a otra persona desde este lugar? Sin darle vuelta la cara, sin rechazarlo, sin pretender arreglarle el problema, sin aconsejarlo, sin juzgarlo, sin distancias, sin presión, sin exigir. Dejando que su dolor toque nuestro corazón.
  
También hay algo especial que sucede desde este lugar. Y hay un contexto necesario para que esto suceda. Un contexto de cuidado, respeto, confianza, intimidad, contacto, aceptación.
  
Tal vez, para liberarnos del dolor, debamos primero liberar al dolor... ¿Queremos hacerlo?
 
   Pablo Buol
 
"Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla."
Facundo Cabral
 
"Nuestras heridas son uno de nuestros más preciados activos cuando se trata de hacer coaching. No se hace coaching desde la perfección. Se hace coaching desde nuestras heridas".
Rafael Echeverría

1 comentario:

  1. " No lo tapo, no lo empujo, no lo niego. Lo dejo libre, lo dejo ser en mí, me dejo ser en él." este es el mejor consejo.. guardar el dolor en la profundidad es como tener una bomba de tiempo en el interior, en algun momento explota.. y bueno ya sabemos que las explosiones no son buenas para nadie!! muy bueno!!

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