martes, septiembre 27, 2011

ENVIDIA Y DESAMOR

Lamentablemente estamos rodeados de envidia y de muchos otros pecados sociales y aunque nuestra página sólo quería brindar palabras de aliento, nos vemos en la obligación de escribir de uno de los males de esta época como es la envidia. Como para JAMÁS  contagiarnos de ella.

La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.

El envidioso es un insatisfecho (ya sea por inmadurez, represión, frustración, etc.) que, a menudo, no sabe que lo es. Por ello siente consciente o inconscientemente mucho rencor contra las personas que poseen algo (belleza, dinero, sexo, éxito, poder, libertad, amor, personalidad, experiencia, felicidad, etc.) que él también desea pero no puede o no quiere desarrollar. Así, en vez de aceptar sus carencias o percatarse de sus deseos y facultades y darles curso, el envidioso odia y desearía destruir a toda persona que, como un espejo, le recuerda su privación. La envidia es, en otras palabras, la rabia vengadora del impotente que, en vez de luchar por sus anhelos, prefiere eliminar la competencia. Por eso la envidia es una defensa típica de las personas más débiles, acomplejadas o fracasadas. 

Dicho sentimiento forma parte también de ese rasgo humano, el narcisismo desde el que el sujeto experimenta un ansia infatigable de destacar, ser el centro de atención, ganar, quedar por encima, ser el "más" y el "mejor" en toda circunstancia. 

Debido a ello, muchas personas se sienten continuamente amenazadas y angustiadas por los éxitos, la vida y la felicidad de los demás, y viven en perpetua competencia contra todo el mundo, atormentadas sin descanso por la envidia. No es ya sólo que los demás tengan cosas que ellas desean: ¡es que las desean precisamente porque los demás las tienen! Es decir, para no sentirse menos o "quedarse atrás". Este sufrimiento condiciona su personalidad, su estilo de vida y su felicidad.

En suma, cuanto más débil, insatisfecha o narcisista es una persona, tanto más envidiará a la gente que posea lo que a ella le falta. La envidia sólo se cura concienciando y resolviendo las propias carencias y facultades, a través de un proceso de crecimiento emocional. La persona madura no envidia a nadie.

J. L. Cano

*  Castiga a los que tienen envidia haciéndoles bien.
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.


*  La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come. 
*  La envidia es una declaración de inferioridad. 
Francisco de Quevedo (1580-1645) Escritor español.


*  ¿Qué es un envidioso? Un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta.
Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.


*  Si hubiera un solo hombre inmortal sería asesinado por los envidiosos. 
Diógenes Laercio (S. III AC-?) Historiador griego.


*  Nuestra envidia dura siempre más que la dicha de aquellos que envidiamos.
Chumy Chúmez (1927-2003) Humorista gráfico y escritor español.


*  En cuanto nace la virtud, nace contra ella la envidia, y antes perderá el cuerpo su sombra que la virtud su envidia.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

*  La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual. 
Leonardo Da Vinci (1452-1519) Pintor, escultor e inventor italiano.




Para leer y contar. 

Bendiciones a todos nuestros amigos. 

1 comentario:

  1. Bien dicho...hay que ponerle el nombre a las cosas!
    Besos!

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