viernes, octubre 14, 2011

EL ENCIERRO EN LA BOTELLA

Quizás lo peor del lenguaje es que así como puede crear mundos felices, también puede distorsionar la realidad y llevarnos a vivir una vida disociada de la realidad. Era el caso de Margarita, quien desde sus primeros años vivió dentro de de una botella que ella misma fabricó con sus propias conclusiones acerca de la realidad y de la verdad. Lo malo es que ella no lo sabe, no puede o no quiere reconocerlo. 

Es que las paredes y la tapa de su botella son invisibles para ella porque están hechas de un material transparente llamado lenguaje. Desde el interior, Margarita ve el mundo del color particular que las capas de conclusiones le fueron dando a su botella. Ve todo menos su propia botella. Y desde adentro jamás podrá distinguir la etiqueta que está en el lado de afuera y que inevitablemente, será lo único que los demás ven de ella.

Recordemos que Margarita fue una muchacha con muchos proyectos y sueños, pero por malas decisiones en su vida empezó a encerrarse y dejó de escuchar.

Cuanta más certeza sentía, menos curiosidad tenía. Cada vez que llegaba a una conclusión, dejaba de hacerse mil preguntas.  



Y yo que la conocí bien, puedo asegurar que cada día fueron más las áreas en su vida donde las cosas no dieron resultado y así sus amigos no son lo que ella esperaba, ni sus relaciones de pareja, ni su mecánico, ni su nana, ni sus padres, ni sus hermanos, ni sus hijos.
Todos se conviertieron en personas difíciles y difícil significa una combinación de: nunca lo hice, no sé como hacerlo, me da miedo enfrentarlo y fracasar, ya lo intenté usando mis mejores métodos y no funcionó. No se puede y punto. Y de esta forma Margarita suele chocar contra las paredes de su propia botella aunque ella crea que es el mundo el que la está golpeando a ella. 


Y con tantos golpes, cada día sale menos, explora menos, inventa menos, pregunta menos, ya no se anima siquiera a pensar en que todavía exista para ella  la posibilidad disfrutar la vida y ha caído en una profunda sequedad del alma.

Ojalá no  convirtamos nuestras vidas en una Margarita más, sino que asumamos nuestra vida, mantengamos nuestros afectos, dediquemos tiempo a nuestros intereses,  demos sentido a nuestras propias vidas y seamos dueños de nuestras decisiones, responsables de nuestros afectos y agradecidos del DON de vivir.

3 comentarios:

  1. Muy bueno este cuento, muy sabio y parece muy real.
    Saludos

    ResponderEliminar
  2. Realmente es verdad, el alma debemos alimentar, la vida es una sola, gran blog, saludos

    ResponderEliminar

Me encantaría que me dejaras un susurro...