Un corazón caótico y sin armonía envía señales desordenadas al cerebro, lo que conlleva a inhibir las funciones intelectuales y limitar la capacidad de pensar claramente y de permanecer concentrado sobre lo que se tiene que hacer. Sin embargo, un corazón coherente y sincronizado emite señales ordenadas y armoniosas, lo que facilita las funciones cognitivas e intelectuales del cerebro.
LA ULTIMA CARTA (Una historia real) Hace pocos días Javier había cumplido 15 años. Pero no estaba contento. “Me quiero despedir, me voy, pero siempre te estaré cuidando, siempre estaré muy cerca tuyo”, le dijo, repleto de ternura, a su polola, y luego apagó su celular. Estaba muy triste. Eran muchos los dolores acumulados por cosas que años atrás no había sido capaz de comprender. Mucha rabia contenida por tanto, tanto tiempo… Pero en ese instante ya no sentía el tiempo, sólo esperó que su madre saliera del departamento en el cual vivían y comenzó a escribir muy rápido… “Querida mamá: Yo te quiero mucho, siempre estuve a tu lado. Hice todo lo que tú me dijiste y dije todo lo que tú querías, fui tu aliado incondicional…. ¡y qué orgullosa te sentías de eso!… más aún si tu objetivo se cumplía: alejar de mí a quien tú odiabas y que, según afirmabas, no me cuidaba bien. Te considerabas una madre ejemplar. Pero, al mismo tiempo, me separabas de una de las personas más importantes ...
Pero después te puedes encontrar de todo por la vida.
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